«Luz de vida» (por segunda vez.)

Sí, quiero contarte que estoy en mi semana 38 de embarazo y me siento tremendamente feliz, y llena de vida, pero sobre todo agradecida, porque creo que la vida me muestra su fuerza y su pontencial a cada instante dentro de mí.

Hoy no quiero hablarte de Yoga, hoy quiero contarte un poco más de lo que estoy viviendo y espero te sirva y te dé fuerzas para seguir adelante.  Tuve la oportunidad de quedarme embarazada de mi primer hijo con total facilidad y fue tan grande la alegria de sentirme madre y recibir tanta sabiduría que no me lo pense dos veces y con mi pareja fuimos, al tiempo de recuperarme físicamente a por el segundo, pero el camino no fue tan fácil esta vez.  Tuve varios contratiempos, pero al final todo llega cuando tiene que llegar y así lo entendí. Cuando mi cuerpo y mi mente se relajarón y pude conectar con los ciclos de la naturaleza sin esfuerzo, la vida creció en mi interior.

He vivido este segundo embarazo de manera diferente, cada uno es como es, y por eso es bello, al igual que nosotros, todos con matices diferentes pero unidos por la misma fuerza. Aunque lo que si tuve claro al igual que con mi primer hijo es la dedicación a mi práctica yoguica y meditativa, a cultivar un ámbiente cálido y sereno en mis pensamientos y sobre todo a meditar y a cantar hermosos mantras que me conectaran aún más con esa hermosa alma que me ha elegido como madre. Siento un enorme respeto y responsabilidad por esta tarea, ya que es «solo en el embarazo» donde podemos dar forma a esa alma, con nuestros deseos y proyecciones y es «sólo de una Madre Feliz, que Nacen hijos Felices». Parece un trabajo fácil, pero el día a día, el estres, el cansancio y la rutina aveces parecen tomar fuerza en las riendas que tu te crees que llevas. Pero aún perdiendo el norte siempre he vuelto a conectar con mi esencia de mujer y eso  hace sentirme hoy totalmente preparada para dar a luz a este hermoso ser que llevo dentro.

Hace unos días una amiga compartío conmigo el pensamiento que voy a compartir con ustedes hoy, se llama «Ciclica»  y me sentí tan identificada, porque eso es lo que somos Mujeres Ciclicas por naturaleza y es en esa variedad de emociones donde encuentro mi fuerza, donde un día estoy allá arriba y otro día estoy aquí abajo, pero siempre tratando de escucharme y poder aprender de cada situación que voy co-creando, en la mezcla de mis sentimientos, mis emociones, mis experiencias, pero sobre todo de mi calma. Y esta claro que eso se lo debo al Yoga, porque es la herramienta que le dá el toque a mi vida, es esa gotita que condimenta todos mis estados y que siempre hace que saque algo bueno de cada situación. Porque el Yoga en mi vida no es solo un práctica física, ni un ejercicio de respiración, ni un trabajo basado en dar clases y ya; el Yoga en mi vida es el camino que hoy por hoy, me ha hecho abrir paso al entendimiento entre mi necedad y mis ansias, entre mi mal humor y mis ganas, entre el bullicio constante de mi mente y la hermosa calma que me lleva al silencio absoluto, donde descubro lo que de verdad hay detrás de mi, debajo de mi piel, en cada latido de mi corazón.  Y todo es tan simple como aprender a «Soltar», y dejarse Ser, por eso como te contaba hace un instante, cuando mi amiga compartío este pensamiento conmigo, empaticé tanto que sentí unas inmensas ganas de compartirlo.

«CICLICA»

Declararse puérpera y soltar
Soltar reuniones, juntadas, encuentros, rondas
Soltar viajes, viajecitos, escapadas
Soltar formaciones, talleres, libros, lecturas
Soltar recetas, galletitas, granola, lasagnas
Soltar los trabajos, las clases, las entregas, las sesiones, las rondas de puérperas soñadas
Soltar la ropa que ya no me anda, la que me aprieta, la que es para ir a esos lugares a los que no voy
Soltar ideas, conceptos, prejuicios, juicios
Soltar proyectos grandes, medianos y pequeños
Soltar a mis hermanos
Soltar las tetas de tanto corpiño
Soltar horarios, compromisos, objetivos
Soltar planes, salidas, cumpleaños
Soltar reuniones familiares, las fiestas en familia
Soltar días de las madres, de los padres, aniversarios
Soltar el cuerpo, y con él, la danza y el sexo
Soltar miradas
Soltar aplausos
Soltar la necesidad de ser reconocida, mirada, mimada
Soltar las ganas de hacer lo que ahora no puedo
Soltar la ilusión de que igual voy a poder
Soltar las expectativas
Soltar las exigencias
Soltar las demandas, la idea de que el otro debiera ser distinto
Soltar a mi madre y a mi padre, y a sus madres y sus padres, y a sus madres y sus padres
Soltar las cimas a las que sin piedad me exijo llegar
Soltar lo aprendido, lo leído, lo vivido
Soltar también mi medicina, mi yo que ayuda, acompaña, escucha, atiende, dice, mira y sana
Soltar la espiritualidad alejada de la vida cotidiana
Soltar ese ojo que desde siempre me mira y me dice que soy poquita, insuficiente, incompleta
Soltar la víctima, la victimaria y la salvadora
Soltar la niña, la hija, la abusada, la no-mirada, la invisible
Soltar la soledad
Soltar la tristeza
Soltar soltar soltar… hasta quedar siendo solamente lo que SOY
Sentir el vértigo de la caída
Soltar el miedo
Soltar la forma
Soltar al que lee, soltar la que escribe
Sólo queda lo que ES… con su belleza, su armonía
Perfecto, impecable, diverso, exacto, completo
SER el SER
Honrar el puerperio… profundo, serio, hondo, sabio
Honrar a mis hijos que me traen tanto para aprender
Volver apenas a la forma
Y ahí sí…
RESPIRAR, NUTRIRME, NUTRIR…
RESPIRAR, NUTRIRME, NUTRIR…

Con amor, Manshant Kaur.

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